La Palabra de Dios libera al ser humano de la injusticia y lo conduce a la verdadera justicia delante del Señor.
La Palabra de Dios revela Sus pensamientos y muestra quiénes pueden contar con Su protección y cuidado. Ser justo delante de Él depende de la disposición a obedecer lo que está escrito en Su Palabra.
En Salmos 34:15-16, está escrito que Dios mantiene Sus ojos sobre los justos y está atento a su clamor. Por otro lado, Su rostro se vuelve contra quienes practican la injusticia.
¿Quiénes son los justos?
«Los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos atentos a su clamor.» (Salmos 34:15)
La propia Palabra de Dios define como justos a quienes escuchan y obedecen Sus instrucciones.
Además, la obediencia exige sacrificio. Por eso, la fe verdadera lleva a la persona a renunciar a su propia voluntad para poner en práctica la Palabra de Dios.
Por lo tanto, no basta con conocer las Escrituras ni afirmar que se cree en Dios. Lo que marca la diferencia es vivir de acuerdo con lo que se ha aprendido y obedecer Su Palabra.
El peligro de escuchar y no poner en práctica
Escuchar la Palabra de Dios sin ponerla en práctica es una condición aún más grave que la incredulidad.
El injusto puede incluso creer en Dios y asistir a la iglesia, pero no posee la fe sacrificial necesaria para obedecer Su Palabra. De esa manera, sigue viviendo según su propia voluntad.
El texto bíblico también establece este contraste al afirmar:
«El rostro del Señor está contra los que hacen mal, para cortar de la tierra su memoria.» (Salmos 34:16).
Lo más importante no es solamente escuchar la Palabra, sino ponerla en práctica cada día.
Dios está listo para recibir a quienes desean cambiar
Dios está dispuesto a recibir a quienes reconocen su condición espiritual y desean cambiar de vida.
Cuando una persona se cansa de vivir en la injusticia y se entrega sinceramente al Señor, Él escucha su oración y la guía por un nuevo camino de fe y obediencia.
En resumen, ser justo delante de Dios no es un privilegio reservado para unos pocos, sino una decisión que comienza cuando una persona elige escuchar Su Palabra y ponerla en práctica
