Este mensaje invita al internauta a reflexionar sobre el valor del alma y la prioridad de seguir a Jesús por encima de cualquier logro terrenal.
Jesús dejó claro que el mayor logro del ser humano no reside en las riquezas ni en el éxito, sino en la salvación del alma. Nadie encuentra la verdadera paz sin rendirse al Señor Jesús y obedecer Su Palabra.
Según las Escrituras, seguir a Cristo requiere una decisión personal: renunciar a la propia voluntad, tomar la cruz y caminar en obediencia. Ese es el camino para recibir el Espíritu Santo y vivir la plenitud de la paz que Dios ofrece.
El alma sólo encuentra descanso en Dios
Muchas personas alcanzan el éxito, bienes materiales y reconocimiento, pero siguen sintiéndose vacías. Esto ocurre porque nada en este mundo logra satisfacer el alma.
El alma sólo encuentra la satisfacción cuando está en paz con Dios.
Por eso, Jesús dijo:
«Si alguien quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga. Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; y quien pierda su vida por amor a mí, la encontrará. ¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero, si pierde su alma?» – Mateo 16:24-26
Recibir bendiciones es diferente a recibir el Espíritu Santo
Hay una gran diferencia entre obtener bendiciones materiales y recibir el Espíritu Santo.
Muchos experimentan la sanidad y otras respuestas de Dios, pero sólo quien renuncia a su propio «yo» y elige obedecer a Jesús recibe el sello del Espíritu Santo.
Recuerde el pasaje de los diez leprosos. Aunque todos fueron sanados, solo uno regresó para dar las gracias al Señor Jesús y alcanzó la salvación de su alma (Lucas 17:11-19).
Invitación al Ayuno de Daniel
Aquellos que deseen buscar al Espíritu Santo están invitados a participar en el Ayuno de Daniel, del 13 de julio al 2 de agosto.
El propósito es una decisión voluntaria de dejar de lado las distracciones y los entretenimientos para dedicar más tiempo a la comunión con Dios, en busca de la transformación espiritual y del bautismo con el Espíritu Santo.
La decisión es personal
Dios ofrece la salvación a todos, pero cada persona debe decidir si seguirá o no las enseñanzas del Señor Jesús.
«¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su alma?» (Mateo 16:26).
Quien elige obedecer la Palabra encuentra la verdadera paz e invierte en lo que es eterno.
