“Mas tú y tus hijos contigo guardaréis vuestro sacerdocio en todo lo relacionado con el altar, y del velo adentro, y ministraréis. Yo os he dado en don el servicio de vuestro sacerdocio; y el extraño que se acercare, morirá.” (Números 18:7)
Estas palabras fueron dirigidas al sumo sacerdote Aarón y sus hijos; pero Jesús vino a ser el Verdadero Sumo Sacerdote y sus seguidores representan a los hijos de Dios. Jesús se convirtió en el Sumo Sacerdote de todos los que son, verdaderamente, cristianos.
Sacerdote es todo aquel que sirve a Dios, es decir, cualquier persona que sirve a Dios, se vuelve un sacerdote, separado para servir y vivir en el Altar. ¡Esto es un alto privilegio y una dádiva de Dios!
“Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” (1 Pedro 2:9)
Todos aquellos que son nacidos de Dios, que Lo aman, que tienen al Señor Jesús como su Señor y Salvador, pertenecen al linaje escogido para servir como sacerdotes de su Reino, y el Espíritu Santo nos proporciona la dirección, de como servir al Padre conforme a Su voluntad.
Muchos viven depresivos y con pensamientos de muerte, justamente por no ser esta nación santa, es decir, no recibieron el Espíritu de Dios, ya que Servirlo sólo nos trae beneficios, pues nos lleva a vivir en Su Reino. Una característica de los que sirven a Dios, es que viven en sacrificio, es decir, viven aquello que predican.
La pregunta es, ¿usted ya hace parte de ese linaje escogido? ¿ya recibió el Espíritu Santo?… respóndase a sí mismo.
Entienda que sin el Espíritu Santo, no pertenece a esta nación santa. Concluyendo, podemos decir que sacerdote es todo aquel que vive en el Altar de Dios, sacrificando todos los días su vida para Él.
Quien sirve a Jesús le entrega sus problemas y descansa en Él, pues la carga de Jesús es ligera, quien Lo sirve no vive preocupado con su vida, pues sabe que su presente y futuro, están en las manos de Dios.
Quien se resiste a servir a Dios para servirse a sí mismos, se verá obligado a cargar una vida de vicios, de pecado, de depresión, y al final, tendrán que pagar con su propia alma el haber escogido ese estilo de vida.
El siervo de Dios, permanentemente, está sacrificando su vida, sus deseos, sus sueños, sus proyectos personales, sacrifica TODO, para agradar a Su Señor.
Tome la decisión de servir a Dios y Él llenará su vida del Espíritu Santo, quien le dará capacidad espiritual para servirlo por toda su vida.
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