Quite estas 7 cosas sin avisarle a nadie, sin publicar nada, y observe cómo todo empieza a cambiar.
Primera, la necesidad de demostrar que tiene razón.
- No todas las batallas merecen ser peleadas.
- A veces, ganar una discusión significa perder su paz.
- Así que deje de querer tener razón en todo.
Segunda, quejarse de lo que no puede controlar.
- El clima, el pasado, la opinión de los demás.
- Su energía vale demasiado como para desperdiciarla ahí.
- Querer controlar todo hace que pierda el control de su propio vigor.
Tercera, buscar reconocimiento.
- Si necesita aplausos para avanzar, le está quitando valor a lo que hace con amor, fe y dedicación.
- Esperar que otros reconozcan su esfuerzo es entregarles su poder.
- Su reconocimiento proviene de Dios y de quienes realmente le valoran.
Cuarta, las personas que solo le buscan cuando necesitan algo.
- Usted no es una estación de servicio emocional, ni un banco, ni un hospital.
- Estas personas necesitan sentir su ausencia para despertar a dos realidades: 1.º Su dependencia de terceros. 2.º Su ingratitud.
Quinta, compararse con los demás.
- La comparación roba la certeza de su fe y la alegría de su propio camino.
- Le hace sentir mejor o peor, cuando en realidad debería sentirse único.
- Compárese con los hombres de fe que vencieron su propio yo y los desafíos de su época.
Sexta, explicarse constantemente.
- Quien quiera entenderlo, le va a entender.
- Y quien no, tampoco lo va a hacer después de mil explicaciones.
- Sus acciones y reacciones hablan por usted sin necesidad de palabras.
Y séptima, esperar el momento perfecto.
- Mientras espera las condiciones ideales para vivir una fe inteligente, cuidar su salud, su matrimonio, su familia o su trabajo… la vida sigue pasando.
- El momento perfecto es hoy. Ahora. Viva su fe y no se distraiga con cosas vanas.
El Señor Jesús dejó claro en Sus enseñanzas que perdemos más tiempo del que creemos (“Vete, y no peques más”), y muchas veces lo perdemos cargando cosas que nunca debieron quedarse en nuestra vida (“Mi yugo es fácil y ligera Mi carga”).
Suelte ese peso, avance y deje que los resultados hablen por usted.
Porque ¿busco ahora el favor de los hombres o el de Dios? ¿O me esfuerzo por agradar a los hombres? Si yo todavía estuviera tratando de agradar a los hombres, no sería siervo de Cristo. Gálatas 1:10
¿Cuál de estas siete cosas necesita eliminar hoy de su vida?
- Hágase estos regalos a sí mismo.
