Me diagnosticaron neumonía. Había buscado ayuda médica y comencé a usar medicamentos para tratar el problema, pero, no sentía ninguna mejoría. Soporté meses con fuertes dolores de espalda, tos y fiebre.
Ante ese cuadro clínico, me sometí a un examen para detectar si tenía tuberculosis y desafortunadamente el diagnóstico dio positivo.
Vencí la tuberculosis
Me sometí a un procedimiento quirúrgico y luego me tuvieron que hacer dos drenajes en mis pulmones que no me permitían ni siquiera levantarme de la cama. Era insoportable.
Recuerdo que pesaba 57 kilos, además del líquido en el pulmón, tenía una especie de cubierta que lo tapaba, que nadie entendía; y, para colmo, la sangre no circulaba bien.
Debido a este empeoramiento, mi novia y mi familia acudieron a la Iglesia Universal y decidieron adoptar una postura de fe y empezaron a buscar por mi sanidad los días martes, pues sabían que mi situación cambiaría. Después de someterme a más pruebas, la enfermedad desapareció y el equipo médico lo consideró un milagro. Hoy peso 72 kilos y no parece que haya pasado por todo eso. Doy gracias a Dios.

“Con dos drenajes en mis pulmones, yo confiaba en el poder de Dios.”