La soberbia ha sido uno de los mayores enemigos del ser humano; ha destruido relaciones y ha impedido que muchas personas vivan en paz. Esta actitud genera dificultad para reconocer errores, conflictos constantes con la familia y oportunidades perdidas tanto en la vida personal como profesional.
Sin embargo, lo más grave es que la persona no percibe que necesita ayuda; ella cree que no necesita cambiar, que siempre tiene la razón y que no necesita a nadie, ni siquiera a Dios.
Pero mirá lo que está Escrito en la Palabra:
“… Dios resiste a los soberbios, pero da Gracia a los humildes”. Santiago 4:6
La Palabra de Dios nos muestra, en varias ocasiones, que el orgullo siempre trae consecuencias. Incluso Lucifer, a causa de su soberbia, terminó siendo derrotado por querer ser igual a Dios.
El orgullo siempre lleva a la caída, pero la humildad abre el camino para que Dios actúe. Cuando alguien se humilla delante de Dios, Él transforma su interior y cambia su manera de pensar.
Por eso, este es el momento de hacer algo diferente: traé a tu ser querido al Encuentro de las Familias y preparate para ver lo que Él hará en su vida.
En Av. las Americas #305 Norte de Guayaquil.
Domingo de Ramos, 29 de marzo, a las 9:30 h.
