
Sabía que aferrarse es una forma de dependencia emocional y que en la mayoría de los casos conduce a una persona a la tristeza?
Por eso, para comenzar a dejar ir a esa persona, es importante tener en cuenta lo que ha valorado en exceso:
– Vive espiando a su ex en las redes sociales?
– ¿Se ha acostumbrado a vivir en una relación abusiva? ¿Tiene miedo de enfrentar las mentiras que su pareja le dice?
– ¿Está en espera del príncipe o la princesa, encantada? – ¿Vio a una persona en el metro y cree que, debido al intercambio de miradas es el amor de su vida?
– ¿Cree que se puede dar valor a una relación si su pareja le da muchos regalos?
Si usted encaja en una o más de estas situaciones, esto significa que el apego desordenado ha ganado terreno en su vida. La obsesión por las cosas, las ideas y personas, impiden que el amor fluya.
Las consecuencias son muchas: la necesidad de controlar a la otra persona, la ansiedad, la preocupación, los celos, la soledad. Y todo esto acaba atrapando a las relaciones y haciendo que la personas se distancien.
Es común que las personas se aferren unas a otras, pero cuando hay un exceso, hay sufrimiento. Decidir ser libre de una actitud que te aprisiona es un acto de valentía, sobretodo de amor propio.
