

Aquel que es Siervo de Dios no se deja influenciar por su entorno, las dificultades o problemas que pueda enfrentar, sino que ante todo, basa su vida en la fe y en la Palabra de Dios.
OTROS experimentaron vituperios y azotes, y hasta cadenas y prisiones. FUERON apedreados, aserrados, tentados, muertos a espada; anduvieron de aquí para allá cubiertos con pieles de ovejas y de cabras; destituidos, afligidos, maltratados (DE los cuales el mundo no era digno), errantes por desiertos y montañas, por cuevas y cavernas de la tierra. Hebreos 11:36-38
Cuando tenemos el Espíritu Santo pasamos a soñar y vivir los sueños de Dios; nos entregamos de cuerpo, alma y espíritu para hacer el querer del Padre que es el ganar almas para Su Reino.



Dios puede usarnos mucho más cuando nos disponemos para Él, demostrando que lo amamos al darle a nuestro prójimo la misma oportunidad que en algún momento recibimos: la alegría y placer de conocerlo.
Dios quiere que lo glorifiquemos con nuestra vida, pero no se trata solo de conquistas, sino de elegir a diario hacer la Voluntad del Padre, diciendo: Heme aquí Señor.
