“Entonces regresaron a Jerusalén… entrando en la ciudad, subieron al aposento alto… Todos estos estaban entregados de continuo a la oración…”.(Hechos 1:12,13,14)
“Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos juntos en el mismo lugar”. (Hechos 2:1)
Note que había un enfoque, una unanimidad, un aislamiento del mundo y de las cosas que distraen, en busca de la promesa del Padre: el Espíritu Santo
La creencia en Dios exige totalidad:
“El que CREE EN MÍ, como ha dicho la Escritura: De lo más profundo de su ser brotarán ríos de agua viva”. – Los que EN ÉL CREEN- (Juan 7:38,39)
Creer en Jesús como dice la Escritura ya lo dice todo:
Hay muchas formas de creer en Jesús, pero solo quien cree como dice la Escritura, cree correctamente
Y esa creencia que la Escritura exige es la creencia total.
◦ Espíritu: La fe racional, apoyada en la Palabra de Dios, no en religiosidad ni sentimiento, sino en la obediencia, en el sacrificio.
◦ Alma: La fe que valora el alma como Jesús la valoró — más que el mundo entero; por encima de todas las cosas y personas.
◦ Cuerpo: La fe alcanza toda nuestra vida física (dinero, comportamientos, lugares que frecuentamos, cómo nos vestimos etc.)
Si no hay ese tipo de creencia, el Espíritu Santo simplemente no viene sobre la persona.
El Ayuno de Daniel es para eso:
◦ Para que quien no tiene el Espíritu Santo, lo reciba.
◦ Para que quien ya lo tiene, lo deje fluir más libremente como ríos de agua viva (y no como cuentagotas)
¡Quien cree, va; quien no cree, se queda!
