Pero el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, les enseñará todas las cosas y les recordará todo lo que les he dicho. (Juan 14:26)
El Espíritu Santo es el don precioso que Dios nos envió. Vino a enseñarnos y fortalecernos, para que practiquemos su Palabra, recordando siempre su consejo, y tengamos una vida plena gracias a su misericordia y poder.
¡Estamos completos con el Consolador!