No quedará rincón en el país que quede sin conocer el Poder de Dios. Con esta frase en mente los pastores de la Universal han comenzado una campaña de evangelización masiva para poder llegar a cada pueblo, ciudad, barrio, comunidad y hogar del Ecuador.
Pastores de diferentes provincias y ciudades se han puesto en marcha, sin que les importe: clima, diferencia racial o étnica, lo remoto de la localización de la comunidad, barrera del lenguaje, etc. Lo único que importa es poder llevar el mensaje de la Fe y Salvación a quien lo necesite.
Mensajes de una fe práctica que produce resultados es lo que se imparte en el contacto cara a cara a través de pequeños núcleos familiares realizados en domicilios y en lugares amplios localizados en los barrios suburbano.
Por ese motivo días atrás el pastor Wagner, responsable del trabajo de la Universal en Ambato, efectuó una concentración en la Comunidad Indígena “Pulahuín” donde cientos de personas comprendieron que la Fe es sólo una, y que los milagros no están basados en sólo palabras, sino en la materialización de la confianza ciega en Dios.
No importa el status, ni la condición en la que se encuentra la vida de la persona, todos pueden tener una nueva vida. Este fue el mensaje que transmitió el pastor Walter, responsable del trabajo evangelístico de la Universal en Cuenca, en la reunión especial que realizó para los indigentes días atrás.
En aquella noche se brindó no sólo una merienda que saciaría el hambre física sino también un mensaje que satisfizo el hambre espiritual de aquellos que llevan años tratando de sobrevivir en las calles.
Los voluntarios que ayudaron en esta acto de amor al prójimo, llevan dentro de sí el deseo de ver a las personas transformadas y aún sabiendo que la tarea no es fácil están dispuestos a colaborar en todo para que ese deseo se vuelva una realidad.
Pero el trabajo no sólo quedó ahí, en la Sede Nacional los pastores y el grupo del Ejército Universal salen diariamente, a diferentes horarios y barrios para poder compartir un mensaje que produce un cambio en la vida de todos aquellos que deciden abrazar la fe en el Señor Jesús.