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Cuarto, el más excelente favor que los judíos nos hicieron fue sacrificar a Jesús. Si no Lo hubieran sacrificado, ¿quién lo hubiera hecho? Jesús vino al mundo y vivió de forma perfecta, pura y sin pecado para un día servir como nuestro Cordero Pascual. 1 Corintios 5:7

Ahora estarán abiertos Mis ojos, y atentos Mis oídos, a la oración en este lugar: Porque ahora he elegido y santificado esta Casa, para que esté en ella Mi Nombre para siempre; y Mis ojos y Mi corazón estarán ahí para siempre. 2 Crónicas 7:15-16

Cuando Abraham Le reclamó a Dios, diciendo: «Eterno y Soberano, ¿de qué me sirven Tus dádivas si no tengo hijos?», inmediatamente Dios lo sacó de la tienda y le mandó que viera y contara las estrellas en los cielos.

Esas fueron las palabras dichas a David cuando Él quiso construir un Templo para Dios.
Dios es Quien efectúa tanto el querer como el realizar, según Su buena voluntad.
Él colocó ese querer en el corazón de David, y lo colocó también en el corazón del obispo Macedo.