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Es un ciclo: tienes tus responsabilidades diarias, no logras cumplir tales metas, los objetivos y deberes se acumulan, te entristeces, decides postergar tales tareas, nunca las cumples, percibes que no lograste obtener éxito en varias metas, te desesperas, estás segura de que no vas a llegar con nada, te pones ansiosas, llora, reclamas, te estresas, acaba el día. Amanece, tienes tus responsabilidades diarias… bla, bla, bña. Dos preguntas: ¿cuál es la raíz de este problema? ¿Cómo podríamos resolver la rutina de esta estudiante?
Una característica que es muy común en estudiantes ansiosas es el hecho de que no logran resolver las cosas o cumplir las metas diarias de estudios. Terminan súper estresadas y eso no trae nada más que frustración y más ansiedad todavía. ¿Cómo es que muchas lidian con eso? Algunas terminan poniendo otras cosas delante de los estudios, como si postergaran esa responsabilidad. Saben que tienen que estudiar, pero no quieren encarar ese león. Prefieren hacer cualquier otra cosa: limpiar la casa, organizar la habitación, cocinar la cena, salir ¡o simplemente no hacer nada! Si eres una de ellas, no has encarado tus responsabilidades como debes, y ya sabemos que no es por falta de tiempo.
El problema aquí es que no haces lo que debe ser hecho. Por ejemplo, tienes que estudiar (¡y lo sabes!), pero prefieres quitarlo, postergarlo, no logras concentrarte, colocas obstáculos mientras la solución es bien simple: ¡sentarte y estudiar! Tal vez me digas: “¡Nada que ver, Quel! ¡Las cosas no son tan simples como parecen! ¡No vivo sola! Esto casada, tengo hijos, llego tarde a casa, tengo mi casa, tengo una familia…” Ok, estoy de acuerdo contigo. Realmente tienes casa, familia, marido, hijos, perro, celular, redes sociales, ¡pero también estudias! El problema es que muchas veces no encaras los estudios con la misma responsabilidad que otras cosas. Si has decidido estudiar, debes realizar esta tarea con éxito. Sin pereza, sin miedo, sin estar postergando o colocando otras cosas mientras deberías estar estudiando. ¡Tú y las personas que viven contigo deben entender eso!
En la Biblia vemos un buen consejo con respecto a este asunto. En el libro de Eclesiastés, en el capítulo tres, relata sobre cómo hay tiempo para todo. Mira como comienza:
“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora”.
El problema de muchas es que no quieren decidir tener tiempo para sus estudios. Prefieren estar todo el día mirando la televisión o en las redes sociales. Solo quieren estar dentro de la iglesia, mientras que no pueden estar media hora dentro del cuarto estudiando. Acomodan su tiempo para darle atención a todos, pero no logran organizarse para darle atención a los libros. Debes decidir estudiar, ¡porque si vas a depender de tus ganas (sinceramente) tal vez nunca estudies! Cuando se ponen límites y reglas con respecto a tener tiempo para todas las cosas, te garantizo, terminas haciendo más cosas de las que esperabas.
Pero te digo una vez más, el secreto para la solución a tu ansiedad es hacer en seguida lo que es correcto y no depender de tus canas para ir a hacerlo. ¿Tienes cosas para estudiar? ¡Ve y estudia! ¡Materia dada, materia estudiada! ¡No dejes acumular! ¿Se acumuló? Organízate mejor, observa si no estás perdiendo tiempo con detalles innecesarios. No dependas de tus ganas. Tal vez las ganas nunca lleguen, ¿y entonces? ¿Vas a vivir ansiosa por eso? ¡Blíndate!
Pd: Si quieres, puedes usar #EstudianteBlindada en las redes sociales
¿Qué tal si nos encontramos allá también?
