Año: 2015

Calmada y gentil, una mujer vino a nosotros a buscar ayuda hace algunos años. Ella cantaba en el grupo de alabanza de una Iglesia grande y conocida, muy famosa por sus cantantes destacados y por sus reuniones emotivas de alabanza y adoración.

“A cualquiera que me oye estas palabras, y las pone en práctica, lo compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Cayó la lluvia, vinieron los ríos, y soplaron los vientos, y azotaron aquella casa, pero ésta no se vino abajo, porque estaba fundada sobre la roca.