Mi sufrimiento comenzó desde mi infancia. Nunca conocí a mi padre ni siquiera por foto. Mi padrastro me pegaba mucho, llegó a pegarme con una pala, parecía que quería matarme. Mi madre veía todo eso pero no hacía nada, pues también le tenía miedo.
Autor: Departamento de Sistemas
“¡Hola! ¿Todo bien? Con permiso, ¿usted me podría brindar una información? A mi me gustaría saber dónde queda el desierto…Sabe, aquel lugar medio sin nada ni nadie…¡Sí, sí! ¡Usted entendió correctamente! ¡Es para ahí mismo que yo quiero ir! ¿Me podría indicar el camino? ¿Sabe a dónde es? ¡Ah! ¿Es por ahí? ¿A dónde está aquella placa bien grande que dice “duda”? ¡Ah! ¡Solo mira! Hay otra placa muy grande que dice “resentimiento”. Señora…mire, allí hay otra placa.¿Qué es lo que está escrito en ella? ¿Está escrito “luchas gratuitas”? ¿Es eso mismo? ¡Estoy viendo varias placas! ¡¡Ah, sí!! ¡¡Voy por…
Mi nombre es Alex y tengo 28 años, comencé a consumir drogas hace 12 años a causa de los problemas en mi familia.
¡Hoy es el día de mi nacimiento!
Me preocupa el increíble número de ex obreros, ex pastores, ex obispos, ex esposas de los mismos, en fin, ex fieles al Señor Jesús que han migrado por el mundo.
Conmigo ya pasó. Creo que nunca lloré tanto en la vida. Eso fue hace unos años, pero no me he olvidado de ese día y la palabra “decepción” no describe ni una pizca cómo me sentía.
Algo que tú debes entender y jamás olvidar es: existen dos tipos de desiertos. En el primero, es Dios quién te lleva. En el segundo, tú te colocas ahí. Hoy, hablaremos sobre el primero y la semana que viene abordaremos el segundo. Cuando Jesús fue llevado al desierto, Él fue llevado por el Espíritu de Dios. Piensa conmigo: ¿Por qué el propio Dios llevaría a Su hijo al desierto? ¿Sabemos lo que es un desierto, verdad? Es un lugar con temperaturas extremas, sin agua, sin confort, sin paz. En el desierto, tú no tienes seguridad y tampoco tienes dirección. En…