Antes de conocer a Dios en la Universal mi vida estaba destruida. A los 12 años comencé a descubrir en mí cosas que no eran normales para un niño. Era triste, lloraba mucho y sin motivo. En la escuela siempre sonreía, pero cuando estaba solo, las lágrimas corrían por mi rostro.
Autor: Departamento de Sistemas
El Domingo 8 de Diciembre se realizó una concentración maravillosa en la Iglesia Universal de la Floresta donde se reunieron los integrantes del Guasmo Sur y La Isla Trinitaria, donde centenares de personas llegaron en búsqueda de un milagro.
Hasta los 7 años fui una niña normal, sin embargo, a partir de entonces quise ser diferente. A los 9 años, teñí mi cabello de rubio (en esa época eso no era común, yo era una de las pocas niñas así).
Muchos cansados de tantos problemas, enfermedades, peleas, discusiones y miserias, llegaron a la Sede Nacional de la Iglesia Universal, este Domingo 1 de Diciembre buscando una oportunidad para poder cambiar su vida.
El sida es una enfermedad mortal. Pese a los intensos esfuerzos realizados por los especialistas, hasta la fecha, no existe tratamiento curativo.
Como antesala al Día Mundial del SIDA, el pasado viernes 29 de noviembre el proyecto RAHAB continuó ejerciendo su labor social con las mujeres que sufren de maltrato.
En la vida, pocos logran entender que grandes dificultades, resultan en enormes posibilidades. Terminan frustrados, desfallecidos, humillados, avergonzados… porque delante de grandes obstáculos, prefirieron la “vía rápida”, llamada desistir.
Preferir una persona a otra es una realidad en todas las relaciones humanas – básicamente ese el coeficiente común a la que llegaron los estudiosos del comportamiento humano y psicólogo, de varios lugares del planeta.
El papel que desempeña el proyecto T-Amar en la vida de las madres solteras desamparadas por la sociedad y a veces también por la propia familia, sigue influenciando de manera positiva, dando frutos en la vida de ellas.
La Cruz Roja informa que el VIH se transmite de 3 maneras: en un 98% por relaciones sexuales desprotegidas, ya sea homosexual, bisexual o heterosexual; por sangre infectada a través de las transfusiones, agujas compartidas…; y la transmisión vertical, es decir de madre infectada al hijo durante el embarazo, parto o lactancia.