“Y un hombre de Benjamín corrió del campo de batalla, y llegó aquel mismo día a Silo, con sus vestidos rotos y polvo sobre su cabeza. Cuando llegó, he aquí que Elí estaba sentado en su asiento junto al camino esperando ansiosamente, porque su corazón temblaba por causa del arca de Dios. Así pues, el hombre fue a anunciarlo en la ciudad, y toda la ciudad prorrumpió en gritos. Cuando Elí oyó el ruido de los gritos, dijo: ¿Qué significa el ruido de este tumulto? Entonces el hombre se acercó apresuradamente y dio la noticia a Elí.
Elí tenía noventa y ocho años, sus ojos se habían cegado y no podía ver. Y el hombre dijo a Elí: Yo soy el que vine del campo de batalla. Hoy escapé del campo de batalla. Y Elí preguntó: ¿Cómo fueron las cosas, hijo mío? Respondió el que trajo la noticia y dijo: Israel ha huido delante de los filisteos, además ha habido gran matanza entre el pueblo, también han muerto tus dos hijos, Ofni y Finees, y el arca de Dios ha sido tomada. Y sucedió que cuando mencionó el arca de Dios, Elí cayó de su asiento hacia atrás, junto a la puerta, se rompió la nuca y murió, pues era entrado en años y pesaba mucho. Había juzgado a Israel cuarenta años y su nuera, la mujer de Finees, estaba encinta y a punto de dar a luz, y al oír la noticia que el arca de Dios había sido tomada y que su suegro y su marido habían muerto, se arrodilló y dio a luz, porque le sobrevinieron los dolores.
Al tiempo que moría, las mujeres que estaban junto a ella le dijeron: No temas, porque has dado a luz un hijo.”
(1 Samuel 4:12).
¿Por qué sucedió toda está tragedia? La respuesta es simple: por la desobediencia, ahora veamos la situación paso a paso. El arca de la alianza representa la presencia de Dios ya que lleva los Mandamientos, el callado, la barra de Aarón y el pan que callo del cielo. Israel se desesperó porque perdió el Arca de la Alianza ya que fue tomada por los filisteos. Elí era un profeta (pastor) y sus hijos que deberían representar las leyes de Dios, no lo hacían. Sus hijos vivían saliendo con la mujeres, ellos comían del sacrificio; comer de la carne del sacrificio quiere decir que ellos robaban la ofrenda, la casa de Elí se había corrompido. Ellos no tenían a Dios en primer lugar. Al escuchar la noticia de la guerra ellos se desesperaron y llevaron el Arca porque sabían que donde iba el Arca ellos vencían la guerra sin embargo, de nada les servía porque ellos ya no andaban con Dios, ahí usted ve que de nada sirve tener un título de pastor, obrero o miembro, no basta con venir a la iglesia. Observe que ellos eran sacerdotes, tenían el Arca que representaba la presencia de Dios entre ellos, pero ya no tenían un compromiso con Dios. No tenían obediencia hacía Dios, no hacían Su voluntad y en toda la Biblia, desde el Antiguo Testamento, hasta el nuevo testamento se puede decir que se resume en una sola cosa: la OBEDIENCIA A SU PALABRA. Aquellos hombres tenían el título de que servían a Dios pero en la práctica ellos robaban, eran corruptos, no tenían una alianza con Dios.
Cuando la persona no obedece Su Palabra la presencia de Dios se aleja y hace todo aquello que no le agrada a Dios como tocar en el diezmo, ofrenda, es infiel a su pareja, mienten, engaña, en la iglesia son una cosa y afuera es otra persona, etc. Aquella Luz no lo va a acompañar y una vez que usted esta fuera de esa Luz es cuando está a merced de sus enemigos. Elí y su familia murieron en un solo día a causa de la desobediencia porque la desobediencia causa la muerte. Existe una ley fija de Dios y no hay quien pueda revocarla. Pero tal vez usted piense que el hecho de venir a la iglesia su vida va a cambiar y no es así. Para que su vida cambie completamente usted tiene que obedecer Su Palabra, mientras usted permanezca en Su ley permanecerá iluminado. El diablo ve quien está con Dios y quien no, él ve quien está en la luz y quien andan en las tinieblas.
Si quiere un pacto con Dios debemos hacer una alianza con Él obedeciendo Sus mandamientos.