
“Pero a todos los que le recibieron, les dio el derecho[a] de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en su nombre.” Juan 1.12
Recibir a Jesús es mucho más que aceptarlo. Es necesario entregarse a Él de cuerpo, alma y espíritu, para entonces tener la condición y poder de ser hijo de Dios, teniendo así, toda la autoridad para usar su Precioso Nombre.
