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Observando el libro el Ezequiel, vemos que varios capítulos comienzan con: Vino Vino a mí Palabra del Señor… Sin embargo, en el capítulo 37, está escrito que la Mano del Señor vino para llevar a Ezequiel a profetizar en el valle de huesos secos.

El exilio de Adán y Eva del paraíso no fue definitivo. Sin embargo, el regreso a la presencia del Señor Dios estaría condicionada a actitudes que comprobarían la disposición sincera de su querer.
Fue el hombre quien salió de la presencia de Dios por su libre y espontánea voluntad.

El pueblo de Samaria se había apartado de Dios y, como consecuencia, el ejército sirio lo había acorralado. El cerco era tan cruel y el hambre había llegado tal punto que el canibalismo había surgido dentro de Samaria.

La Biblia dice que: Sin profecía, el pueblo se corrompe… Proverbios 29:18
Corromper quiere decir: viciar, arruinar, adulterar, deteriorar, pervertir, pudrir y descomponer.
¿Y no es así como viven millones de personas?

Quien absorba el Espíritu de esta Profecía, ciertamente obtendrá los beneficios de la profecía que profetizaremos el día 11 de mayo, en todas las Iglesias Universal del Planeta.