¿Por qué Dios no ocultó los malos ejemplos registrados en la Biblia?
Autor: Departamento de Sistemas
Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa… Mateo 5:14,15 Nuestra luz tiene que estar en lo alto, donde puede resplandecer y, consecuentemente, donde todos la puedan ver. Pero, ¿qué luz es esa? ¿Dónde está la luz de los que sirven a Dios? 1. No, no está en la religión que profesa o en la denominación a la que pertenece. Esa luz resplandece, no es hablada por…
Allá en el Jardín del Edén, Adán y Eva no quisieron sacrificar (obedecer a la voz de Dios) y perdieron el paraíso. “Maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida.” (Génesis 3:17) Así ha sido la vida de todos los que desobedecen: dolor y maldición Por su parte Abraham sacrificó (obedeció a la voz de Dios) y vivió en el paraíso aquí en la Tierra. Disfrutó de vida plena y murió en buena vejez, pleno de días. Y en la eternidad, el “seno de Abraham” fue considerado el propio paraíso.…
Dios no es un juego en el que arriesga en Él no hay más mínimo error ni fallas
El Diezmo es el primer 10% de todo lo que recibimos, de todo lo que llega a nuestras manos y que estamos “obligados”
…busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas… (Mt. 6:33),
En la vida tenemos que tener propósitos bien definidos sobre qué hacer, a quién y cuando; si no vamos a ver nuestros mejores años pasar sin aprovechar las grandes oportunidades. Como cristianos aprendemos, en el inicio de nuestra caminata en la fe, que tenemos que morir para los apegos del mundo y de nuestra carne. Mientras tanto, difícilmente, aprendemos que también necesitamos morir para la aprobación o reprobación de las personas que están a nuestro alrededor. Y así continuamos vulnerables al terrible defecto de la naturaleza humana de entrometerse en la vida ajena y suponer todo. Eso parece crecer día…
Es muy probable que la respuesta haya venido automáticamente a su mente: ¡Un hijo, claro!” Pero, en realidad, el querer de Abraham iba mucho más allá de eso, conforme sus actitudes lo pueden comprobar. El deseo que ardía dentro de su pecho no era simplemente el de recibir la bendición, el hijo, sino el de dar, el de ser la propia bendición, generar una nación para la gloria de Dios. Lo que Abraham más quería no era un hijo. Si todo lo que él quería hubiese sido un hijo, no lo hubiera sacrificado en el Altar – después de todo,…
Porque Yo les introduciré en la tierra que juré a sus padres, la cual fluye leche y miel; y comerán y se saciarán, y engordarán; y se volverán a dioses ajenos y les servirán, y Me enojarán, e invalidarán Mi pacto.